Agro Cultura Mexicana

"Del campo para la ciudad"

Flor de calabaza, una belleza gastronómica

Desde la época prehispánica, la flor de calabaza ha sido un elemento

de gran importancia dentro de la cocina mexicana.

La flor de calabaza se obtiene de la planta de dicha verdura. Sus pétalos son de color amarillo, naranja o blanco. Se produce en mayor medida en temporada de lluvias, debido a la humedad que requiere. Cabe añadir que además de utilizarse con fines culinarios, se usa igualmente en el campo de la medicina.  

De delicado sabor dulce, la flor de calabaza brinda una sazón tan especial a las sopas, cremas, guisos, tamales, tortitas, ensaladas, pastas, pechugas, pescado y quesadillas. Su mancuerna ideal es el epazote, con el que se mezcla para crear platillos únicos como la sopa de guías, originaria de Oaxaca.

Al ser rica en nutrientes, la flor de calabaza favorece el crecimiento de los niños y la vista. Asimismo, sus propiedades medicinales ayudan a combatir la osteoporosis (debilidad de los huesos), gripes, problemas urinarios, cardíacos y de desarrollo del bebé durante el embarazo.

En México, la producción de flor de calabaza es una de las opciones más rentables e importantes a nivel nacional, gracias a su enorme demanda como un alimento que también podemos encontrar industrializado, ya sea enlatado en salmuera (agua saturada de sal), sopas y cremas.

Autor: Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación. Fecha de publicación, 25 de septiembre de 2016

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